Desmontando mitos: Él no sabe lo que ha hecho

He perdido la cuenta de cuantas veces he oído esta expresión: “mira, mira cómo sabe que lo ha hecho mal”. Pasa muy a menudo, el dueño regaña a un perro por hacer algo y se cree que funcionará porque el perro reacciona con miedo y sumisión. Para ilustrarlo mejor voy a poner un ejemplo muy habitual: un perro que se ha quedado sólo en casa y ha roto un cojín… Cuando llega su dueño se enfada, le regaña efusivamente acercándole la cabeza hacia el cojín y el perro se pone en una actitud de “mi amo se ha enfadado”. La mayoría de personas cree que el perro está entendiendo lo que ha pasado y el porqué de tal enfado: “Que sí, que sí, mira cómo agacha la cabeza, mira qué ojitos pone… ¿ves cómo entiende que no puede hacerlo? ¡¡Así aprenderá!!”
Lamento echar por tierra una creencia tan arraigada en el saber popular pero esta afirmación es rotundamente falsa. El perro no sabe que lo ha hecho mal y no aprenderá absolutamente nada. El perro lo único que sabe es que el dueño está enfadado, pero no por qué… Para que se entienda, es como si yo voy caminando por la calle y de repente un señor se me pone a pegar gritos muy enfadado… La única conclusión que puedo sacar es que el señor está enfadado, pero no el motivo. Exactamente igual le pasa al perro: lo único que sabe es que estás enfadado, pero no aprenderá nada. La única diferencia es que el perro nos quiere y por tanto se afectará emocionalmente. A nadie le gusta que “su mejor amigo” se enfade con él, y encima sin saber por qué.
A ver si consigo que aquellos defensores acérrimos de “lo sabe” comprendan que no es así. Siguiendo con el ejemplo del cojín, el perro a lo largo de ese tiempo en el que ha estado solo en casa ha hecho de todo: ha paseado por la casa, se ha sentado, se ha levantado, ha cogido el cojín, ha bebido agua, ha vuelto a coger el cojín, ha jugado con él, lo ha roto, se ha vuelto a sentar, etc. Cuando llega el dueño y se enfada, el perro es incapaz de hacer una asociación entre romper el cojín y el enfado de su dueño. Lo más que hace es poner en marcha una serie de comportamientos para intentar salir de la situación con el menor conflicto posible, algo que forma parte de su repertorio de “señales de calma”: agacho la cabeza, evito el contacto ocular, pongo una postura de sumisión, etc. Si te enfadas con tu perro y le regañas, sea por lo que sea, éste reaccionará mostrando estas señales de calma para evitar tu enfado. Y lo hará siempre porque es la forma en la que reaccionan al conflicto y su única vía de comunicación. Lo importante es que al hacerlo no está asumiendo la culpa y por lo tanto entendiendo que no debe volver a hacerlo sino que está intentando que dejes de estar enfadado con él, simplemente.
Los perros aprenden por asociación y por eso es muy importante entender que regañar en un lapso de tiempo tan prolongado desde que se ha producido la conducta no tiene ningún efecto más allá de liberar la tensión del dueño. A nadie se le ocurriría premiar a un perro de algo que ha hecho hace 2 horas, pero en cambio lo contrario es de lo más habitual.
Debemos ser conscientes de que nuestro perro está continuamente esforzándose por entender lo que queremos de él, que la mayoría de las veces no es nada fácil. Está deseoso de agradarnos y por ese motivo debemos ser justos a la hora de relacionarnos con él. No podemos enfadarnos porque haga algo que no sabe que no puede hacer, o porque sea molesto para los humanos, o porque no lo entendamos, o porque no obedezca algo que no le hemos enseñado correctamente. etc. Antes debemos aprender a comunicarnos con él y a partir de ahí empezar a trabajar en la educación y en la obediencia desde el respeto.
Por lo tanto, os invitamos a reinventaros y a no utilizar el enfado o el castigo como forma de moldear al perro bajo ninguna circunstancia ya que además de no ser eficiente, afecta notablemente al vínculo afectivo que establecemos con él, que al fin y al cabo, es lo más importante.
___
Ana Jiménez
Licenciada en Psicología y Adiestradora Canina
Bibliografía:
Turid Rugaas (2005). El lenguaje de los perros: las señales de calma. KNS EDICIONES.
