Mi perro no se come su pienso

Muchos dueños comentan que no consiguen que su perro coma pienso, que se lo intentan dar de todas las maneras posibles y que aún así el perro prefiere no comer antes que comerse el pienso seco.

Por lo general, esto no es así de radical ya que los dueños, motivados por el amor hacia su perro, intentan a toda costa que el perro se alimente sustituyendo en muchos casos la comida seca por algo más apetitoso para evitar que el perro pase hambre.

Cuando hablamos con los dueños nos encontramos con particularidades que nos ayudan a explicar y por lo tanto a solucionar el problema de forma más o menos rápida. Cada caso es único, sin duda, pero en problemas de este tipo normalmente podemos extraer conclusiones generales que nos ayuden a plantear soluciones también más o menos generalizables.

Lo primero que hay que hacer es analizar el problema en profundidad para determinar los factores que están influyendo. Normalmente el perro ha aprendido a no comerse el pienso y a esperar a que su dueño se apiade de él y le de otro tipo de comida mucho más apetecible para alimentarse. Por lo tanto, en aprendizaje animal, la conducta “no comer pienso” se considera una conducta aprendida en base a estímulos externos que actúan como reforzadores. Vamos a analizar qué hace el perro, cómo reaccionamos nosotros y después proponer soluciones para que quede más claro.

1º- Qué hace el perro: ¿come o no come?

Normalmente el problema no es que el perro no coma nada sino que no come pienso seco. En el hipotético caso de que sea verdad que el perro no coma nada a lo largo del día es importante informar al veterinario por si pudiera estar relacionado con alguna patología. Ver vídeo de nuestros veterinarios: Mi perro no come

Si por el contrario nos encontramos con que el perro no come pienso seco pero que si le echamos salchichas, paté, comida húmeda, etc. entonces sí come, descartamos inmediatamente el problema físico y lo consideramos una conducta aprendida. Esto último suele ser lo más habitual.

2º- ¿Qué hacemos nosotros?

Como hemos señalado antes, normalmente los dueños lo pasan mal cuando ven que su perro no quiere comer y hacen todo lo posible para que se alimente intentando hacerle el pienso más apetecible. Por lo general le añaden trozos de comida mezclado con el pienso, o le echan salsas que lo humedezcan. En este punto pueden pasar dos cosas: que el perro efectivamente se coma el pienso o que se coma sólo los trocitos de salchichas, jamón, etc. y deje el pienso en el cuenco. En otros casos, los dueños optan por ofrecerle una comida diferente para que no pase hambre: comida húmeda, arroz con carne, etc.

En todos estos casos, la conducta de los dueños refuerza el hecho de que el perro no quiera su pienso. Sin duda los dueños lo hacen con la mejor intención, pero los perros aprenden el hecho de que si no se comen el pienso, antes o después alguien de la familia les dará una alternativa más apetecible.

3. ¿Qué podemos hacer?

Lo primero que debemos hacer es aclarar un par de conceptos.

El primero, y el más importante. El pienso no es la única opción para alimentar a tu perro. Existen alternativas del todo saludables para ofrecerles. Este articulo solo trata el tema desde el punto de vista del deseo de los dueños a alimentar con pienso a sus perros.

En ese sentido, debemos ser conscientes de que existen multitud de piensos en el mercado con composiciones y calidades muy diferentes y que puede suceder que al perro una marca concreta le resulte poco apetitosa. Yo siempre recomendaría ante esta situación realizar un cambio de pienso con una composición diferente para evaluar si realmente el perro no quiere comer pienso seco porque no le gusta.

El agua no les puede faltar pero debemos saber que los perros aguantan sin comer varios días. El veterinario no aconseja que estén más de dos días sin comer nada (los perros pequeños no más de un día) por si les baja el azúcar. Si el perro nos está echando un pulso esperando que le terminemos dando la comida que le gusta (las salchichas, el pollo, etc.) aguantará esos dos días sin comer. Por este motivo debemos actuar de la siguiente forma: aguantamos dos días sin darle nada y si el perro no se come el pienso le damos un poco de comida sólo para evitar la bajada de glucosa pero dejando que se quede con hambre. Esto es muy importante porque va a ser el hambre la motivación que le lleve a comer pienso. Sin hambre de por medio dificilmente conseguiremos que termine comiendo pienso seco.

Es muy importante que durante el tiempo de ayuno no le ofrezcamos nada más que pienso seco y agua para que el tratamiento tenga éxito. Si somos varios miembros en la familia es necesario que consensuemos primero la forma de actuar y que estemos todos de acuerdo. Nadie debe darle de comer en ningún momento otra cosa. Tampoco hay que creer en las excepciones (“le doy sólo este poquito ahora y nada más”) ya que esto en aprendizaje animal se llama refuerzo intermitente y como siempre os avisamos hace que la conducta sea más difícil de erradicar y más perdurable en el tiempo.

El método se basa en las teorías de aprendizaje animal y sólo funciona si se lleva a cabo de forma rigurosa. Le tenemos que dejar muy claro al perro el siguiente mensaje «la única comida que hay es el pienso; se acabaron los trocitos de pavo, las salchichas, los restos de comida….» Una vez el perro capte este mensaje empezará a plantearse la opción «comer pienso».

Algunos dueños pueden considerar este sistema cruel pero nada más lejos de la realidad. Sin duda con la comida a trocitos e intermitente con la que le alimentamos si no es con pienso no satisfará sus necesidades nutricionales, por mucho que le gusten.

Con los niños lo vemos mucho más claro. Si les dejáramos y no les obligásemos a comer alimentos que no les suelen gustar como pescado y verduras, comerían sólo macarrones con tomate, y ningún padre o madre alimentaría así a su hijo.

Otra forma para intentar convertir el pienso en algo más apetecible es proponerle un trabajo de olfato donde tenga que buscar el pienso de forma activa. En vez de ponérselo en su comedero, lo esparcimos un poco para que tenga que encontrarlo usando el olfato. Está demostrado que el simple hecho de tener que buscar con el sentido del olfato les resulta satisfactorio y estimulante por lo que muchas veces se convierte en una solución sorprendente y rápida.

Os animamos a intentar este método con decisión y firmeza para comprobar que vuestro perro antes de sufrir por el hambre estará comiéndose el pienso animosamente.

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Ana Jiménez Fernández
Licenciada en Psicología y Adiestradora Canina