Mi perro tiene miedo a los petardos
Los que tenemos perro sabemos que las noches de tormenta, la época de navidad y las celebraciones de éxitos deportivos son, en muchos casos, momentos difíciles para nuestras mascotas. Los perros presentan con bastante frecuencia un miedo irracional a los ruidos fuertes (petardos, truenos, golpes, etc.) y en la mayoría de los casos es un problema que persiste en el tiempo y para el que los dueños no encuentran una fácil solución. Normalmente los dueños no trabajan la gestión emocional ante situaciones de este tipo, bien porque no supone un problema cuando es cachorro o bien porque no saben cómo hacerlo.
En la naturaleza el miedo es una emoción extremadamente útil ya que informa de los peligros y predispone al organismo hacia la huida. En la vida doméstica nos encontramos respuestas emocionales de intensidades muy altas ante estímulos que en principio no son una amenaza real para el perro (ej. un trueno). Consultar artículo sobre Miedos y Fobias
Causas del miedo a los petardos
Normalmente la fobia a los ruidos se va adquiriendo poco a poco y confluyen varios factores, entre los que nosotros, sus dueños, también jugamos un papel fundamental. De alguna manera, que un perro sienta miedo ante un petardo no es nada raro; incluso nosotros nos hemos sobresaltado alguna vez ante la misma situación. Otra cosa es que ese miedo se convierta en una fobia irracional que le provoque respuestas de pánico y huida.
Hay factores que pueden actuar como facilitadores. Entre estos factores hay que tener en cuenta:
- Aspectos de tipo genético donde razas de carácter tímido tendrán una mayor predisposición a presentar fobias en el futuro. Los perros tímidos, por lo general, son perros muy sensibles a los estímulos externos, por lo que ese “estar atento a todo lo que sucede” les predispone a que adquieran miedo en el futuro.
- Una socialización temprana deficiente. Este aspecto tiene mayor peso que el anterior ya que con una socialización temprana trabajada en este aspecto podemos conseguir que perros tímidos se comporten estupendamente en situaciones de ruido extremo.
¿Qué podemos hacer?
Lo más importante que debemos saber es que este tipo de problemas son bastante complejos y difíciles de solucionar:
- Por un lado estos estímulos temidos suelen presentarse de manera aleatoria, con duraciones indeterminadas e incluso espaciadas en el tiempo (los petardos se oyen más en navidades que el resto del año, los truenos sólo cuando hay tormentas) Esta inestabilidad hace que los perros no se habitúen a estos sonidos y tengan más predisposición a presentar miedo (hipersensibilización a dichos estímulos).
- Por otro lado, es algo que debe trabajarse a nivel global en el perro y durante todo el año. No basta con preguntarse qué hacer sólo en la época de navidades, cuando el problema ya está ahí y los petardos son un «no parar»
- Normalmente ante el miedo irracional a petardos, truenos, etc. se debe realizar, siempre que se pueda, una exposición controlada al estímulo con gestión emocional (desensibilización sistemática). Lo malo, que es una técnica compleja que necesita de la ayuda de un profesional que sepa guiar a perro y dueño en el proceso ya que se corre el riesgo de empeorar el problema si no se hace correctamente.
- Algo que sí podemos hacer sin tener que recurrir a un adiestrador es intentar desviar la atención hacia un estímulo positivo que tenga mucha fuerza para el perro. Por ejemplo, si al perro le encanta perseguir la pelota podemos intentar utilizar la pelota para que centre su atención en ella y disminuya un poco su foco de atención hacia los petardos. Este método se pude complementar con trabajos de olfato donde el perro centre más aún su atención y por lo tanto desconecte del ruido exterior. Enséñale a buscar su objeto más preciado y ponlo en práctica en situaciones de ruido con intensidad media-baja, comprobarás que tu perro está tan concentrado en la búsqueda que descentra su atención de los petardos. Con este método podemos conseguir que el perro salga y se divierta siempre y cuando los estímulos temidos sean de intensidad media-baja. Si la intensidad sube, el perro volverá a centrarse en los petardos y olvidará la pelota.
- En casos extremos lo que se va a intentar es que el perro, en vez de huir descontroladamente hacia casa, huya hacia su dueño; es decir, que el dueño se convierta en ese “lugar seguro” hacia el que huir. De esta forma conseguimos evitar que el perro se accidente o se pierda cuando trate de huir. Esto debe trabajarse durante el año con una buena llamada. En casos donde el miedo ya está asentado y en época de petardos se aconseja salir con una correa larga de 2,5 metros o 5 metros para nunca correr el riesgo, y así poco a poco ir trabajando la llamada.
- Los veterinarios pueden aconsejar el uso de la feromona apaciguadora canina que parece haber arrojado resultados favorables en perros con fobia a los ruidos. Aun así, todavía no está demostrada su influencia directa en el tratamiento de las fobias. Si bien se ha demostrado que en los gatos tiene una influencia positiva, los datos en referencia a los perros no son tan determinantes.
- Ante casos con altos niveles de estrés y ansiedad los veterinarios pueden prescribir medicamentos para atenuar dichos síntomas. Como siempre decimos, debemos pedir consejo a nuestro veterinario de confianza para estas cuestiones.
Nuestra forma de actuar importa
. Es muy importante que ante la situación temida nos mostremos calmados para transmitir seguridad a nuestro perro. Nuestro estado emocional siempre va a servir de guía para el perro, por lo tanto, intentaremos mostrarnos calmados.
. Desde la primera vez que el perro se enfrenta al estímulo que le genera miedo nuestra forma de reaccionar influirá positiva o negativamente en la adquisición de la fobia. Si las primeras veces que tiran un petardo no mostramos ninguna reacción y seguimos andando tranquilamente seguramente favorezcamos una gestión más saludable.
. No regañar al perro en estas situaciones. Muchos dueños castigan al perro porque las respuestas que acompañan al miedo son exageradas (intento de huida, meterse debajo de la mesa, etc.). Si castigamos al perro o le regañamos estamos favoreciendo la idea del perro de que “en esta situación le pasan cosas malas”. Recordemos que la fobia es un miedo al que se le han asociado experiencias negativas.
. No acariciar ni hablar al perro cuando muestre el miedo. Lo mejor que podemos hacer es ignorarle lo máximo posible. Si acariciamos al perro para intentar consolarle, lo que hacemos es contraproducente ya que esas caricias actúan como reforzadores de la conducta que pretendemos evitar con las caricias. Lo mejor sería esperar a que se tranquilice y entonces sí, acariciarle y premiarle por ese estado de calma. No acariciar no implica no acompañar. Tiene que sentir que estamos a su lado.
. Cuidado: muchos perros se pierden o se accidentan cuando les asusta algo ya que la reacción natural es la huida hacia un lugar seguro. Normalmente huyen hacia casa (estén cerca o lejos) con el peligro que eso conlleva (cruzar carreteras, perderse, etc.). Los dueños que perciban que su perro ante el ruido puede ser capaz de iniciar una huida descontrolada hacia casa, es importante que le lleven atado en las épocas susceptibles de que suceda (en navidades, festejos, etc.). Como hemos dicho, existen correas largas para facilitar el paseo en este tipo de perros para que el dueño no pierda nunca el control del animal.
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Ana Jiménez Fernández
Licenciada en Psicología y Adiestradora canina
